miércoles, 15 de octubre de 2008

NOBEL IN MORTIS


No es sino saber que el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clezio fue galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2008, para que me inunden los recuerdos de los Nobeles no entregados que, a juicio de esos viejos y buenos amigos, lejanos pero no olvidados, desde hace rato merecen Cortazar y Dylan. Asi es que releo los cuentos de Cortazar y busco, sin encontrar, los poemas de Dylan para unirme al sentimiento y la certeza de que los premios no son lo que debieran ser y no siempre se dan a los que debieran recibirlos. Claro que lo dicho nada tiene que ver con le Clezio, por quien siento una gran admiración.

Pero che, Cortazar es inolvidable: Rayuela, Autopista al Sur, Famas y Cronopios, que se yo. A veces me sabe a Paris, a Buenos Aires, ciudades que no conozco y, un poquito a Bogotá, en donde aprendí a leerlo.
Que tal si recordamos un trozito de Historias de Famas y Cronopios:

Viajes
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

1 comentario:

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