miércoles, 15 de octubre de 2008

LA GRAN OBSESION

No se porque, quien sabe, pero me ha brotado una sonrisa y una cierta complicidad con Tito Mario, cuando he leido la nota y he visto la entrevista que me llegó junto con el Boletin del Patrimonio Filmico, al que cito una vez más (debieran suscribirse es muy bueno), porque con esos ires y venires que no dejan conluir de una buena vez Luna Llena, hay ratos en los que me ataca la desesperanza y el bolsillo resiente las inversiones constantes que la película requiere. Bueno, que se le va a hacer, llegaremos al final cueste lo que cueste y haremos una y otra y otra más a costa de estos 42 que hoy cumplo y de los que sé aun quedan por venir.

Cito textualmente al boletin: Tito Mario Sandoval Llanos se asoció con Guillermo Ribón Alba en la productora Dawn Bowyer Films of Colombia (Arquero del Alba Filmes de Colombia), empresa con la cual realizaron, en 1955, el largometraje en colores La gran obsesión. En 1994, Luis Ospina le realizó una entrevista a don Tito Sandoval, de la cual presentamos apartes, para la Historia del cine colombiano, producción de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano. Luego la incorporó a un capítulo de Cali ayer, hoy y mañana (1995), serie documental del mismo Luis Ospina quien ha sido distinguido por la Universidad del Valle con el titulo de doctor honoris causa, en este año de 2008

video

Para quienes puedan ir, yo no puedo hacerlo, los datos de la presentación que se hará el próximo lunes 20 de octubre, a las 7:30 de la noche en el Auditorio Teresa Cuervo del Museo Nacional de Colombia (carrera 7 No. 28-66), en donde se llevará a cabo el estreno de la versión preservada de La gran obsesión (Guillermo Ribón Alba, 1955), primer largometraje argumental de producción nacional en colores. Previamente el video artista Andres García La Rotta mostrará, en el vestíbulo de entrada al Museo y en cinco pantallas, una experiencia de cine expandido, con base en esta misma película.

NOBEL IN MORTIS


No es sino saber que el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clezio fue galardonado este jueves con el Premio Nobel de Literatura 2008, para que me inunden los recuerdos de los Nobeles no entregados que, a juicio de esos viejos y buenos amigos, lejanos pero no olvidados, desde hace rato merecen Cortazar y Dylan. Asi es que releo los cuentos de Cortazar y busco, sin encontrar, los poemas de Dylan para unirme al sentimiento y la certeza de que los premios no son lo que debieran ser y no siempre se dan a los que debieran recibirlos. Claro que lo dicho nada tiene que ver con le Clezio, por quien siento una gran admiración.

Pero che, Cortazar es inolvidable: Rayuela, Autopista al Sur, Famas y Cronopios, que se yo. A veces me sabe a Paris, a Buenos Aires, ciudades que no conozco y, un poquito a Bogotá, en donde aprendí a leerlo.
Que tal si recordamos un trozito de Historias de Famas y Cronopios:

Viajes
Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades. Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios. Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.